GLICINA BETAÍNA: BIOESTIMULANTE CONTRA ESTRÉS HIDRICO
CATEGORÍA DEL ARTÍCULO | ESCASEZ HÍDRICA

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Las plantas han desarrollado gran número de adaptaciones relacionadas con el uso eficiente del agua, su almacenamiento y captación, especialmente en momentos de estrés por déficit hídrico.

Una de las respuestas más comunes en momentos de estrés y transversal a todos los organismos vegetales es la sobreproducción de diferentes tipos de solutos orgánicos, cuya función, a grandes rasgos, es contrarrestar factores de estrés abiótico como el frío, la salinidad o la sequía.

Dentro de estos solutos se incluyen la prolina, los polioles, la trehalosa y aminas cuaternarias como la alanina betaína, prolina betaína y la glicina betaína.  Esta última se puede encontrar en mayores concentraciones que otros solutos, siendo secretada por las plantas al momento de responder a situaciones de estrés hídrico.

La glicina betaína es una amina sintetizada por las plantas de manera natural que desencadena una serie de respuestas fisiológicas para contrarrestar los efectos de la deshidratación. Logra, entre otras cosas, evitar la pérdida de turgencia en los tejidos o la disminución de la tasa fotosintética de la célula.

Las plantas también pueden lograr este efecto protector a través de la aplicación externa de estos solutos orgánicos. Al captarla exógenamente, esta es absorbida directamente por los tejidos foliares y luego traslocada a los brotes, meristemos e incluso las raíces. Al aplicarse de esta forma, además de promover los efectos de resistencia al estrés hídrico, genera un ahorro energético importante al no inducir un desgaste de nutrientes en su producción, asegurando de esta manera una respuesta inmediata a situaciones de escasez de agua, altas temperaturas o excesiva radiación solar.

Estudios realizados sobre la aplicación exógena de glicina betaina en frutilla (Fragaria x ananassa), mostraron un aumento en la tolerancia al frío tanto en plantas nuevas como en las que ya se habían visto sometidas bajas temperaturas en temporadas anteriores. La aplicación de 2 micromoles de glicina betaína en las plantas más nuevas aumentó prácticamente al doble su resistencia al frío hasta por 72 horas.

La glicina betaína se puede obtener fácilmente como un subproducto de vegetales de alto nivel productivo como las remolachas (Beta vulgaris). La glicina sintetizada por este tubérculo presenta una gran compatibilidad biológica con las existentes en otras especies, además de estar admitida en la agricultura ecológica y no generar problemas al momento de realizar aplicaciones foliares.

En el mercado se pueden encontrar productos basados en glicina betaína para su uso en riego o por pulverización foliar, siendo ambas formas igual de válidas, dependiendo de las condiciones del cultivo, el terreno o la etapa fenológica en que se desea aplicar, sin embargo, se recomienda alternarlas cada cierto tiempo.

A nivel de formulación, se pueden encontrar productos en su presentación más técnica e incluso algunos que combinan su composición con la de algún otro osmoprotector o nutriente, para así abarcar un mayor rango de tratamientos para la planta, facilitando la absorción y acción de la glicina betaína.

 

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