FEROMONAS PARA CONTROL DE POLILLA DE LA VID
CATEGORÍA DEL ARTÍCULO | PLAGAS

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La “polilla de la vid” (Lobesia botrana), es una plaga que fue detectada en el país por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en el año 2008 y desde entonces ha suscitado un dolor de cabeza para la agricultura.

Resoluciones han sido establecidas para el caso del arándano en las regiones Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble y Biobío, las cuales se ejecutan de acuerdo a estrategias específicas para cada temporada, definidas a través de un Programa Nacional creado por el SAG.

Parte de esta estrategia nacional de manejo de Lobesia botrana establece áreas reglamentadas y de control, a partir de un brote de la plaga. Las áreas reglamentadas corresponden a círculos de 3 km de radio a partir de un brote y las áreas de control corresponden a círculos de 500 metros de radio a partir del mismo brote y sobre las cuales es obligatorio aplicar las medidas de control establecidas para el manejo de la plaga.

Una vez decretadas las zonas de alerta, cada productor deberá informarse si su huerto se encuentra dentro de un área reglamentada o de control. Es obligatorio aplicar los programas de control fitosanitario dentro de las áreas de control, pero se sugiere llevarlos a cabo también en las áreas reglamentadas.

 Sin embargo, existe una variedad de medidas que se pueden elegir y queda a criterio del productor qué medidas aplicar, dependiendo de su modelo de producción.

Una alternativa al control químico tradicional corresponde al uso de feromonas que, aunque utiliza un enfoque simple, provee una solución viable y a largo plazo para el manejo de esta plaga. Las feromonas son químicos volátiles naturales y, por lo tanto, agentes de control biológico totalmente amigables con el medio ambiente. Los efectos más comunes que producen incluyen evitar la comunicación sexual y producir alteraciones en la reproducción de las plagas. Su alta especificidad respecto a cada especie de insecto, permite que sean usados sin debilitar o afectar a otros individuos que pueden resultar beneficiosos dentro del mismo entorno.

En el caso de Lobesia botrana, su manejo incluye tanto sistemas de “atraer y matar”, como además de la alteración del apareamiento. La disrupción del apareamiento, uno de los sistemas más utilizados, funciona a través de la interferencia con la comunicación y ubicación del macho al momento de aparearse. Esto produce que los machos de la especie no puedan localizar o diferenciar a las hembras cercanas, lo que previene la copulación y, por tanto, la aparición de nuevas generaciones.

Por otro lado, los métodos denominados como atracticidas o también conocidos como “atraer y matar”, funcionan con una mezcla entre feromonas e insecticidas, lo que provoca la muerte de los individuos que entran en contacto con el señuelo.

Son productos autorizados por el SAG para el control oficial de Lobesia botrana, reducen el daño en la fruta de manera significativa y no genera fitotoxicidad o residuos en la fruta. Son de fácil implementación y mantención, además que pueden complementar programas de manejo integrado y sistemas sustentables. Por último, no genera resistencia de ningún tipo en las plagas y poseen un alto nivel de eficacia de nivel preventivo en los cultivos.

 

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